Pulsiones y Pasaje al Acto

Esta serie de pinturas explora el individuo desde sus pulsiones y su potencial pasaje al acto. Este último concepto designa el momento en que una persona adopta una conducta impulsiva o realiza una acción de carácter violenta cuyas motivaciones podrían ser inconscientes.

Los hechos representados en mis pinturas son una interpretación de los crímenes de la mitología, de la literatura y de la Historia. La agresividad es una cuestión inherente a las tragedias de la condición humana. En esta serie de cuadros las referencias testifican la afiliación de determinados acontecimientos de la literatura antigua, bíblica y de la actualidad. Los personajes se sitúan en un contexto donde el fuego está presente. El fuego de las guerras, de los siniestros y de las manifestaciones colectivas figura aquí como el fuego de la pasión: purificador, expiatorio o destructor. Las escenas de estas pinturas representan la violencia encarnada, sean estas individuales o colectivas y ponen en evidencia arquetipos del comportamiento humano en los cuales las pasiones criminales u otras como el culto al odio, el culto al amor-pasión, la rabia y la venganza no conocen límites.

Los personajes figuran desnudos, personificados solamente a través de sus accesorios, actitudes y posturas que los transportan al intemporal universo del Carnaval.

La puesta en escena del los crímenes y asesinatos tales como los fratricidios, parricidios, matricidios, infanticidios, magnicidios u otros se inspiran de la teatralidad de los carnavales populares evocando la dinámica interna vivida por los personajes dentro de los movimientos de masa.

En la tradición cristiana el Carnaval debe su origen a la palabra latina “carnelevare” formada por “carne” y “levare”, esta última se traduce como “quitar”. Carnaval, “carnelevare”, marca el comienzo de la cuaresma. Se trata de una recuperación del cristianismo de antiguos cultos tales como las “Lupercales” y las “Saturnales” romanas y las fiestas dionisíacas en Grecia. Estas fiestas conllevaban, a su vez, antiguos orígenes orientales. Determinados pueblos practicaban sacrificios humanos, por ejemplo y con el objetivo de fertilizar las cosechas, se sacrificaba y se descuartizaba una víctima esparciendo su carne y sangre en las tierras de cultivo.

Las Lupercales aseguraban el comienzo del año nuevo, simbolizaban la intrusión del mundo salvaje dentro del civilizado, el desorden dentro del orden social y la del mundo de los muertos dentro del mundo de los vivos, expiando así el caos original.

Esta reminiscencia cultural y de cultos instituyó nuestras civilizaciones antiguas.

Bajo una luz cruda los cuerpos desnudos exaltan el pasaje al acto como una presencia que incita al sometimiento, ineluctable o inconsciente, de una pulsión que podría llevar al individuo hasta el límite de una ejecución mortal. El estar desnudo, la desnudez cargada de sensualidad, simboliza la pasión-pulsión y su consecuencia al descubierto. En esta obra el realce de las pulsiones de vida y de muerte, padecida por los personajes durante el pasaje al acto, se resignifica en el porte de accesorios carnavalescos donde las pulsiones se exacerban en una especie de transe dionisíaco.

El psicoanalista J.B. Pontalis escribe en “Un jour, le crime” (“Un día, el crimen”) sobre los crímenes publicados en los periódicos y expresa: “En ellos se conjugan la singularidad de una historia personal, las circunstancias particulares que desencadenaron el hecho y algo que viene de lo profundo de los tiempos: transfusión de lo arcaico en el instante presente”. (Trad: A.D.)

Caïn's legacy Caïn's legacy The Karamazov bothers The murder of Clytemnestre The revenge of Medea

- Vèase tambièn :  Paisajes urbanos , Paisajes , Otros

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